Consumismo Modo: Mal de rabia

 

Por: María Mercedes Botero

 

Esta enfermedad no solo les da a los perros. Es un mal que se anda propagando, no hay vacuna para este mal; su versión psicológica va en aumento significativo, es un mal degenerativo que poco a poco mina tu carácter y daña la estima personal.

El mal de rabia puede ser muy contagioso, tres síntomas frecuentes que evidencian que eres portador de este agresivo mal:

1. ¿Atacas a los tuyos y a desconocidos con más frecuencia que antes y sin provocación aparente?

2. Tu mente va una velocidad y tu cuerpo a cuerpo va a otra, el corazón se quiere salir, la respiración galopa, las manos tiemblan y las palabras feas se te salen sin control. 

3. Te arrepientes con frecuencia de haberte salido de tus casillas y andar tirando piedras que te sacas de no sé dónde?

El mundo moderno y su tic tac rimbombante nos obliga a seguir el disritmo en un baile de ciegos. La sociedad de consumo de la inmediatez y cuando falla, aparecen los males de rabia. Cuando todo está bien, ¿por qué seguimos derecho si ese este mundo es circular?  Imagina la siguiente escena: el semáforo en rojo y el afán de siempre. ¿Te unes a la banda de pitos – y no de los atravesados – o bajas el vidrio, respiras hondo y saludas a los que te pueden refrescar el ánimo?

El mal de rabia te aleja de los tuyos, te hiere, y te quita la energía positiva para recargarte de culpas y soledades. Mucho ojo, lo que te molesta de otros es lo que tienes que cambiar en ti, mírate en tu propio espejo y “cógela suave”. 




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